El eufemismo de lo no blanco

 
Por: Monica Eraso J.
 

 Me gritaron negra permite hacer un puente entre dos ejes temáticos de la revista: raza y prácticas discursivas, haciendo evidente el carácter discusivo del concepto de raza. Esta obra empieza a circular en  Perú, en  la televisión y en los teatros, a partir de la década del 70.  Santa Cruz narra desde su experiencia personal, la llamada del otro, seguramente un otro mestizo, que la hizo devenir negra.  La narración de Santa Cruz coincide tanto temporal como conceptualmente con algunos análisis postestructuralistas que desnaturalizan el concepto de raza.
En este sentido, y para introducir a este apartado, es importante anotar que no estamos entendiendo la raza como una verdad ontológica manifiesta en rasgos físicos, sino como algunos de los  efectos biopolíticos de la gestión colonial de los cuerpos que instaló unas jerarquías de explotación capitalista en donde en la cima aparecería, como negarlo, el hombre blanco heterosexual.
En las exposiciones de arte, se suele hablar de raza, solamente cuando se trata de artistas “de color”1, implicando que los blancos no tienen raza, de la misma forma que los hombres no tienen género (son el sujeto universal).  La raza se convierte  en este contexto en un eufemismo para lo no blanco, un sinónimo de racismo.   De acuerdo con Mignolo:
“Cuando el término “raza” (principalmente en el siglo XIX)  reemplazó la “etnia” y así se puso el acento en la “sangre” y el “color de la piel” en desmedro de otras características de la comunidad, “raza” se transformó en sinónimo de “racismo2
Las jerarquías raciales, si bien suponen en todo caso la supremacía blanca, no han funcionado de la misma manera en todos los contextos.  América Latina se funda con una noción de mestizaje, enunciada por las élites criollas, que sin embargo, no tuvieron en cuenta a las poblaciones negras e indígenas en sus proyectos nacionales, más que como mano de obra explotada. 
Parece pertinente entonces, establecer comparaciones sobre las maneras en que la raza como matriz de dominación funciona de manera heterogénea en  contextos diferentes.   Ochy Curiel establece una comparación entre Estados Unidos y Latinoamérica y el Caribe, a partir de la noción de la “new mestiza” propuesta por la feminista lesbiana, chicana Gloria Anzaldúa:
 “Es interesante resaltar cómo la identidad mestiza que Anzaldúa defiende toma en el
contexto norteamericano un significado diferente al que tiene en América Latina y el Caribe. En nuestra región ser mestiza responde a una ideología racista en la construcción del Estado- nación, es una identidad dominante. El mestizaje fue uno de los mecanismos ideológicos para lograr una nación homogénea, cuyos referentes legitimados eran
una herencia fundamentalmente europea, en donde la genealogía
indígena y africana desaparece. En Estados Unidos, en cambio, supone reconocerse subalterna y reivindicarse “latina”: es un acto de resistencia.”3.

En el texto Arte y Feminismo: entre la educación amorosa y la educación por ósmosis Mónica Mayer cuenta su experiencia dislocada en la Woman House durante un taller sobre “Mujeres de color”.  Mayer había salido de México en 1978 para estudiar en el Woman´s Building en Los Angeles y se encontró con la interpelación de las “mujeres de color” un grupo integrado por mujeres negras, chicanas, asíaticas, latinas y migrantes del “tercer mundo” que habían cuestionado desde sus experiencias personales al feminismo blanco heterosexual y de clase media, así como a la distribución geopolítica con la que se concebía al mundo durante la guerra fría y que sigue en buena medida vigente hoy. 
Mayer reflexiona en primera persona sobre la construcción de “lo mexicano” como el lugar de lo mestizo, y la dificultad para entender el racismo que se oculta tras una categoría aparentemente inclusiva.  Esta construcción de “lo mexicano”, se puede extender a otra latitudes en América Latina;  Colombia solamente a partir de la constitución de 1991, se reconoce como una nación pluriétnica y multicultural.
La experiencia de Mónica Mayer en el Woman House, y su trabajo constante a lo largo de casi cuatro décadas explorando cruces entre arte y feminismo en México, hacen que su trabajo, tanto artístico como teórico, sea imprescindible a la hora de hacer una reflexión sobre arte y feminismos en América Latina.
A partir del trabajo de Mayer, es interesante rastrear, cómo habían llegado las “mujeres de color” a ser un sujeto activo dentro del movimiento feminista estadounidense.  Para las mujeres estadounidenses, la conciencia de raza como una variante de las opresiones, había entrado a jugar un papel clave dentro del movimiento feminista a partir por lo menos de la “Declaración Feminista Negra” del  manifiesto del Combahee River4  de  1977.  En el manifiesto declaraban su compromiso por la articulación de una lucha contra la opresión racial, sexual, heterosexual, y clasista,  como vía para contrarrestar estas opresiones que están enlazadas entre sí.   
Durante la década de los ochenta el feminismo negro y de las mujeres del tercer mundo se sigue desarrollando gracias a las agudas interpelaciones llevadas a cabo entre otras por Angela Davis, Bell Hooks, Gloria Anzaldúa, Chela Sandoval y Cherry Morraga.  En 1982 se publica un libro editado por Gloria Hull, Patricia Bell Scott and Barbara Smith titulado“"All the Women are White, All the Blacks are Men but Some of Us are Brave" que  continuó elaborando un análisis interseccional de las matrices de dominación. 
Los reclamos de las feministas de color, no sólo añadieron la raza a un sujeto coherente ya establecido por el feminismo, sino que produjeron, lo llamaremos con Beatriz Preciado una serie de mutaciones del feminismo .  En palabras de Donna Haraway “Las mujeres blancas, incluyendo a las feministas socialistas, descubrieron (es decir fueron forzadas a darse cuenta a patadas y gritando) la no inocencia de la categoría <mujer>”5
En esta línea, se presenta el trabajo de Daniela Ortiz de Zevallos 97 empleadas domésticas en donde, por medio de una sutil estrategia de apropiación, produce un efecto de extrañamiento que evidencia la invisibilidad radical de las empleadas domésticas en el Perú (mujeres indígenas en su mayoría) y las maneras en que la colonialidad y el racismo, se han naturalizado,  y hacen parte de la vida social de muchos lugares del sur.
Sobre invisibilizaciones racistas trata también el texto Sol Astrid Giraldo Cuerpos a color, la diversidad un capítulo incluido en el libro “Cuerpos de mujer modelos para armar” publicado en 2010 por La Carreta editores.  En este texto Giraldo va a hacer un análisis de la obra de Ana Mercedes Hoyos y la de Liliana Angulo, situando a ambas en el contexto de la invisibilidad de la mujer negra en  el arte colombiano, pero operando, cada una de ellas de una manera radicalmente distinta.
Cerrando este núcleo temático,  Giuseppe Campuzano, propone en su texto Andróginos, hombres vestidos de mujer, maricones... el Museo Travesti del Perú una historia travestida que muestra,
desde un punto descentrado, cómo la colonialidad ha operado desde su heterosexualidad normativa regulando cuerpos e imponiendo binarismos estáticos en donde no existían pero también los fallos que ha supuesto la colonialidad del deseo, dejando fisuras abiertas que serán la base de la negociación. 

Estos trabajos muestran que otras ficciones se están escribiendo, historias múltiples y desviadas, historias que desde el sur desestabilizan a La Historia.  La conexión entre ellos no quiere formar una nueva totalidad;  lo que evidencian es justamente la potencia política de los fragmentos. El feminismo, el que intentamos convocar en esta revista, no trata del mito de la mujer, sino de complejos cruces que constituyen cuerpos, de reinvenciones constantes, de narrativas capaces de contrarrestar las ficciones  dominantes, de oír cómo ladra el lenguaje de la frontera.

 

1 Utilizo el término “de color” no en alianza con lo políticamente correcto, sino haciendo referencia al sujeto “mujeres de color” que se utiizó para crear alianzas entre distintas mujeres no blancas dentro del movimiento feminista en Estados Unidos.

2 MIGNOLO ,Walter (2007).  La idea de América Latina, Barcelona, Gedisa.

3 CURIEL, Ochy (2007). Crítica poscolonial desde las prácticas políticas del feminismo antiracista, Número 26 de la Revista Nómadas, Bogotá, Universidad Central.

4 “The Combahee River Collective Statement" disponible en: http://circuitous.org/scraps/combahee.html

5 Haraway, Donna (1991) Manifiesto para cyborgs en Ciencia, cyborgs y mujeres, la reinvención de la naturaleza, Valencia, Ediciones Cátedra, Universitat de Valencia, Instituto de la mujer.

Está aquí: Home El eufemismo de lo no blanco