Editorial Vozal 3

 

 

VACUNA TU PERRA INTERIOR

El dilema más trascendental en la historia de Occidente, el cual aún no ha podido ser resuelto, es el que, en cierto sentido, nos convoca hoy para la reflexión. Si primero fue el huevo o la gallina será un misterio hasta el final de los tiempos al igual que la pregunta por si fue primero la sociedad, pensada como cultura, y luego la enfermedad, pensada como anomalía de la naturaleza, o al revés. En la actualidad, sabemos que vivimos en una sociedad enferma o, por lo menos, el fragmento en el que nos ha tocado existir así se puede caracterizar. Desde el sur global podemos afirmar con algo de autoridad, y por experiencia propia, que en una sociedad caótica, sin sentido comunitario, pobre, violenta, donde la banca internacional está en crisis, donde la democracia es una triste imitación de las dictaduras propias del Otoño del patriarca (García Márquez, 1975), donde las economías más sólidas son aquellas basadas en la “planta que mata”1 y donde, como el colmo de los colmos, se empieza a legalizar la marihuana (en un país elegido como el “país del año” por la prestigiosa revista The Economist), existen políticas públicas para sectores LGBTI, se aboga por la despenalización total del aborto, las mujeres asumen prácticas de defensa personal para adelgazar y el feminismo insurgente, crítico, decolonial y autónomo se renueva, todxs estamos propensas a enfermxr. A enfermar gravemente. En este sentido, la sociedad nos enferma.

Por otro lado, y esto es más interesante todavía, también es un hecho científico que existen sujetxs enfermxs quienes enferman a la sociedad, pues sus padecimientos son virus que “invaden” el sistema inmunitario de cada sujeto que es infectado, causando daños irreparables en su Yo, su Ego y, sobre todo, en su Super-Yo. Entonces, dichas sujetxs en cuestión enferman a la sociedad. Hoy, no sólo estamos frente a la pandemia del VIH/Sida, o a la del feminicidio como genocidio. Estamos ante una antigua amenaza hecha arma bioquímica: la rabia. Rabia, del latín rabĭes (enojo),más conocida como “cuadro de anormalidad tipo 1”, es una enfermedad que se produce en algunos animales y se transmite por mordedura o al inocularse por otros medios a través de la saliva o baba del animal rabioso. La rabia también infecta a lxs humanxs quienes presentan síntomas letales como el enojo, el sentido crítico y el coraje. La rabia, como el cáncer o el VIH/Sida son, tal vez, las enfermedades llamadas a destruir lo humano (¿humano?) tal cual lo conocemos en este momento.

Y es que si el mal fuera sólo físico, pero se expresa también en la mente, en la moral, en la vida espiritual, pues esta enfermedad no se limita únicamente a una falla mecánica. Lxs sujetxs rabiosxs, según datos proporcionados por el reconocido doctor Parterpfizer, premio Nobel de la Paz, responden a un cuadro clínico complejo, pero real: fracasadxs, desempleadxs, víctimxs de ataques de pánico, testimonian problemas con el manejo de la ira, presentan histeria, sobreviven bajo una condición bipolar, son promiscuxs hiperactivxs, carecen de estabilidad emocional heterosexual, son migrantes indocumentadxs, poco higiénicxs, están cundidas de piojos, solterxs, sin hijos y, la mayoría de veces, no poseen un seguro médico estatal que lxs ampare. Lo peor de todo, no hacen nada por curarse, generando fantasías románticas en torno a su estado, como aquellas que asociaban la tuberculosis con la belleza aristocrática en la Europa de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. No, la rabia no vuelve a nadie interesante, ni seductor, ni social, ni sororo (sisterhood), ni talentoso para escribir los “versos más hermosos esta noche”. La rabia empodera, enloquece y llena de valor y de ahí su letal peligro.

En este sentido, la rabia es un asunto del mayor interés científico, epistemológico y social, pues nos invade como una plaga bíblica peor que la de la langostas, los sapos en la sopa o la muerte de los primogénitos. Ciertamente, según cifras recolectadas en los últimos diez años, por el Instituto Mortal Kombat, en el sur global, 8 de cada 10 personas son mujeres, 5 de ellas están contagiadas por la enfermedad en su estado embrionario, 3 de ellas presentan la enfermedad en su última manifestación denominada: feminismo. Ahora bien, si hoy la vida es un sistema de códigos, un cúmulo de metáforas, la existencia como texto, la performatividad como poder productivo, entonces la rabia, y otras enfermedades similares, necesitan de análisis epistemológicos, políticos y de la imaginación, pues la enfermedad no es el fin de nada, sino una oportunidad para ser “buenx”, curándose, pero también muy “malx”, negándose a consumir cualquier medicina de cualquier farmacoterrorista transnacional enriquecida a punta de miseria.

Bajo el derrotero anterior, la rabia sigue siendo una rebelión, pues toda cura precisa de la voluntad férrea de curarse y resulta que muchxs no poseen o no quieren desarrollar en sí esa voluntad, pues argumentan que si en esta revolución no me moviliza la rabia no es mi revolución. ¡Vaya consigna! Por estos motivos, la revista Vozal, en su tercera edición: “Vacuna tu perra interior”, no sólo propone pensar sobre el huevo y la gallina, también hemos hecho una apuesta por jugarnos en este territorio, y en todo aquel pensado como “occidentalismo” periférico, el cuerpo, la existencia, la sociedad y el futuro, invitando a reflexionar sobre todo aquello que se califica como “anormal”. Apostamos por ello ya que consideramos, con nuestra falta de fe, que toda perra rabiosa, pulgosa, cundida de garrapatas y llena de mierda merece ser feliz. Así pues, la intención es una: curar a todos los médicos y a todos aquellos con rabo de paja, que han nacido médicos o con rabo de paja por insuficiencia de enfermedad. Parafraseando un poco a Julieta Paredes (Hilando fino, 2010), Vozal 3 ha desafiado a todxs aquellxs enfermxs, enfermizxs, propensxs a enfermar, rabiosxs y luchadorxs del cuerpo, para el cuerpo y con el cuerpo a nombrar la vida.

Así pues, teniendo la claridad de que toda perra merece ser feliz, sólo esperamos que esta tercera entrega de Vozal sea para sus lectorxs tan divertida y llena de sorpresas, como fue el proceso mismo de soñarla y hacerla realidad.

Andrea Barragán

María Teresa Garzón

Mónica Eraso

 

1 Se hace referencia al comercial emitido, tanto por la radio como por la televisión colombiana, desde el 28 de noviembre del 2008, como parte de la campaña 'No cultives la mata que mata', liderado por la Dirección Nacional de Estupefacientes, en el cual se pretendía desalentar el cultivo de coca y el consumo de cocaína en el país.

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